Reseña de Barnum "El mejor espectáculo del mundo"
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En su único recinto londinense de su gira nacional, Barnum ha impresionado al público en el New Wimbledon Theatre. Desde su apertura en Chichester el pasado julio, en el auditorio temporal Theatre In The Park del Festival Theatre, la puesta en escena ha sufrido algunos cambios para adaptarla de la carpa al teatro convencional.
Antes incluso de que se levantara el telón, nos transportaron a la carpa del circo con los artistas dando vueltas y malabares por los pasillos del auditorio, entreteniendo a los espectadores y creando el ambiente para el espectáculo que estaba a punto de celebrarse.
Brian Conley lidera el reparto como el mejor showman de América, Phineas T. Barnum, encantador y engañando al público a la perfección. ¡Es imposible no enamorarse de él, a pesar de sus constantes farsantes! Su esposa combativa Chairy es interpretada sinceramente por Linzi Hateley; Su capacidad vocal es ejemplar y juntos tienen una química en el escenario muy conmovedora, lo que realmente le da atractivo al espectáculo. Mirando el mundo desde extremos opuestos del espectro, abarcan la solidez y el apoyo que puede ofrecer el matrimonio, al tiempo que revelan el papel integral de la practicidad en la realización de los sueños. Nos llevan a una montaña rusa emocional, y los increíblemente talentosos protagonistas parecen llevarnos con facilidad.
La compañía siempre era un placer de ver, con números de conjunto llenos de color, calidez y alegría, sin mencionar una habilidad innegable. Durante todo el espectáculo su energía y vitalidad no disminuyeron, asegurando una entrega extremadamente pulida de un espectáculo bien dirigido. Coreografiado por el respetable Andrew Wright, el espectáculo irradia imaginación y emoción, especialmente en los impresionantes números 'Come Follow the Band', 'There's a Sucker Born Every Minute' y 'Black and White'. Como siempre, sus rutinas son simplemente brillantes, fieles al estilo y la época, pero nunca llegan a ser predecibles. Cada rutina es impresionante. El escenario está iluminado con malabaristas, acrobatas aéreos, acróbatas y trapecistas; Es difícil saber dónde mirar con imágenes tan emocionantes. Incluso Conley ha aprendido algunos trucos de circo, logrando cruzar el escenario por una cuerda floja (¡para alivio del público!). Es cierto que la trama es bastante lenta, pero el reparto contundente no deja que la atención del público se despierta ni un segundo.
Es un espectáculo irresistible que sin duda hará que todo el mundo tararee sus pegadizas melodías. El espectáculo es un deleite visual que, con razón, provocó una ovación de pie de su público, que estaba muy agradecido.
Por Jemma Wilson