10 cosas que pueden hacer que tu experiencia teatral en Londres sea decisiva
Published on 9 February 2015
Last updated on 29 August 2025
Si, como yo, eres un visitante habitual del West End de Londres, sabrás que teatro en sí puede marcar tanta diferencia como el espectáculo en escena. El ambiente, los asientos y las instalaciones juegan un papel fundamental para que tengas la mejor experiencia teatral posible.
Al fin y al cabo, por brillante que sea la actuación, si estás apretado en un asiento sin espacio para las piernas, haciendo cola la mitad del descanso para ir al baño o esforzándote por escuchar los diálogos, tu velada puede perder su magia rápidamente.
Cada teatro tiene sus pros y sus contras —y mucho depende de su preferencia personal—, pero aquí tienes mis 10 mejores formas en que el local adecuado puede hacer que tu noche sea inolvidable por las razones correctas.
1. Asientos cómodos
No hay nada peor que dejarte llevar por un espectáculo fantástico solo para darte cuenta a mitad de la película de que tu trasero se ha adormecido por completo. Un buen acolchado y un asiento de soporte pueden marcar la diferencia cuando te espera un maratón musical de dos horas y media.
2. Inodoros (¡Sí, de verdad!)
Chicas, me entenderéis en esto. La mayoría de los teatros del West End no tienen suficientes instalaciones, lo que hace que los descansos para ir al baño a intervalos se conviertan en misiones estratégicas. ¿Sales corriendo antes de que caiga el telón? ¿Corres el riesgo de perderte el inicio del Acto Dos?
Una rara excepción es el Prince of Wales Theatre, hogar de The Book of Mormon. No solo el espectáculo es desternillante, sino que las instalaciones están realmente a la altura, haciendo que el tradicional "descanso pequeño" sea parte de la experiencia en lugar de una carrera estresante.
(Además, si tienes curiosidad, echa un vistazo a mi blog: ¿Cuándo es tu pequeño descanso en un espectáculo?)
3. Calidad de sonido
Un mal sistema de sonido puede arruinar incluso la producción más espectacular. Sentarse cerca del frente suele ayudar, ya que puedes empaparte del ambiente y escuchar claramente a los actores aunque los micrófonos no sean perfectos.
Una vez vi a Billy Elliot desde el círculo superior y encontré los diálogos amortiguados mientras los efectos de sonido sonaban a nivel de motor a reacción. El equilibrio lo es todo.
4. Control de temperatura
El aire acondicionado en el cine (o la falta de él) es un motivo para descartar. En Broadway, una vez me congelé por completo bajo un calor de verano de 30 grados: los teatros eran como neveras. En Londres, suele ser más sensato, aunque a veces la calefacción está tan alta que corres el riesgo de quedarte dormido si el espectáculo se hace largo.
Lleva una capa ligera por si acaso.
5. Programas teatrales
¿Realmente necesitamos dos programas diferentes: uno con imágenes de producción y otro con el reparto? Wicked lo ha clavado combinando todo en un programa brillante y lleno de imágenes. Práctico, bonito y sin necesidad de gastar el doble.
6. Espacio para las piernas
Como alguien que no es alto, si encuentro un asiento apretado, los espectadores más altos van a sufrir. El Palace Theatre (Harry Potter y el Niño Maldito) es especialmente resistente para las piernas largas: mi hijo de 1,90 m y mi compañero de 1,90 m estaban ambos plegados como origami.
En cambio, el Prince of Wales Theatre (The Book of Mormon), el Prince Edward Theatre (MJ the Musical) y His Majesty's Theatre (Phantom of the Opera) ofrecen mucho más espacio para extenderse.
7. El rastrillo
Los asientos inclinados pueden hacer que tu vista sea decisiva o desagradable. Un rastrillo pronunciado permite ver por encima de la fila de delante, pero a veces es tan afilada que parece que te vas a caer en los establos. De nuevo, el Palace Theatre es uno de los peores infractores de la situación.
El Cambridge Theatre (Matilda the Musical) tiene un buen equilibrio: lo suficientemente empinado para tener una vista clara sin sentirse como una montaña rusa.
8. Vistas restringidas
Pocas cosas son tan frustrantes como comprar una entrada solo para descubrir que la mitad del escenario está bloqueada por una barandilla de seguridad o un balcón saliente. Si los cines van a vender entradas para visiones restringidas, deberían etiquetarlas claramente: la honestidad es clave.
(Consulta mi blog: ¿Qué hay en esa etiqueta: Vista restringida para más consejos sobre dónde sentarse?)
9. Salidas y flujo de multitudes
Cuando cae el telón, lo último que quieres es arrastrarte sin poder hacer nada en un atasco humano durante 20 minutos. La señalización clara y las múltiples salidas abiertas marcan una gran diferencia en la fluidez con la que se vacía un cine. Algunos locales lo gestionan de maravilla, otros... no tanto.
10. Iluminación
La iluminación puede hacer que un espectáculo sea decisivo o desvanecido. Si se hace bien, marca el tono, crea atmósfera y te transporta a otro mundo. Si se hace mal —con estroboscópicos cegadores o pirotecías exageradas— te obliga a protegerte los ojos en vez de mirar el escenario.
Un gran ejemplo de iluminación bien hecha es MJ the Musical en el Prince Edward Theatre , donde un diseño ingenioso ayuda a dar vida a diferentes épocas de la carrera de Michael Jackson. Incluso las luces de la sala importan: si estás demasiado tenue, no encuentras tu sitio; demasiado duro, y arruina el ambiente.
Mis mejores y peores teatros en Londres
Entonces, ¿dónde nos deja esto? Para mí, el Palace Theatre está al final de la lista: un lugar histórico, sí, pero le vendría bien un buen reto. Ni siquiera una serie excelente como Harry Potter y el Niño Maldito me distrajo de la falta de consuelo.
Por otro lado, el Prince of Wales Theatre es mi favorito absoluto. Cumple con todos los requisitos: asientos cómodos, buen espacio para las piernas, gran sonido y buenas instalaciones. Si a eso le sumas El Libro de Mormón , tienes una noche perfecta en el West End.
Por Nicky Sweetland
@NickySweetland
By London Theatre Direct
London Theatre Direct es uno de los principales proveedores de entradas para teatro en el Reino Unido, acercando al público a la magia del escenario.

