1984 regresa de cabeza al West End
Published on 18 June 2015
La interpretación radical de Robert Icke y Duncan MacMillan de la novela distópica de George Orwell impulsa de nuevo a la innovadora e inteligente compañía teatral Headlong al West End.
Su producción de 1984** regresa para una segunda etapa en el Playhouse Theatre mediante una gira nacional que llevó a más de un cuarto de millón de espectadores a adentrarse en el mundo orwelliano de Gran Hermano y Sala 101. Tuve la suerte de ver 1984** en su primera etapa en el West End y decir que me quedé impresionado sería quedarse corto.
La obra narra la historia de Winston Smith, quien resiente la sociedad opresiva en la que vive. Para escapar de la crueldad del mundo, Winston empieza un diario, un crimen que, si es detectado por la Policía del Pensamiento, se castiga con la muerte. Como escribe Winston, su desobediencia crece, al igual que sus sueños de rebelión.
El nuevo reparto está formado por actores que ya habían participado en la obra ya sea de gira o en el West End anteriormente, con Matthew Spencer, que interpretó a Symons en la producción original, interpretando el papel principal de Winston. Le acompañan Tim Dutton como O'Brien, Janine Harouni como Julia (hasta el 25 de julio, cuando es reemplazada por Hara Yannas) y Stephen Fewell como Charrington.
El set de Chloe Lamford convirtió el mundo distópico en realidad y el uso del vídeo por parte de Tim Reid fue inventivo y expositivo de la narrativa. Tom Gibbons creó un paisaje sonoro soberbio a lo largo de toda la pieza, lo que posiblemente le llevó a sus responsabilidades más recientes con A View from the Bridge del Young Vic y Mr Burns del Almeida. El esfuerzo extraordinario del equipo creativo culminó en una nominación a Mejor Obra Nueva en los Premios Olivier 2014, en un año en el que Chimerica —otra producción de Headlong— se llevó 5 premios.
Icke y Macmillan, co-adaptadores y directores, presentan una versión sublime y concisa de la famosa novela de Orwell, recordándonos que, en medio de las filtraciones de Edward Snowden y la creciente vigilancia en nuestra vida cotidiana, la historia de Winston sigue siendo tan relevante como siempre.

