RESEÑA: Buried Child en los estudios Trafalgar

Published on 1 December 2016

**********     La reposición de Scott Elliott** de la obra maestra de Sam Shepard de 1978 Buried Child en losTrafalgar Studios, presenta a una familia estadounidense rota y disfuncional atrapada en un mundo de secreto y negación. El panorama es sombrío: un oscuro secreto familiar flota en el aire como la lluvia constante.

La escritura de Shepard, la dirección de Elliot y el reparto perfecto para la pieza se sincronizan para crear una velada cautivadora. El primer acto, con su ritmo lento, medido y deliberado, establece el ambiente y construye a los personajes, aunque uno esté fuera de escena en muchos de los intercambios. 
La actuación sombría y quieta de Ed Harris atrae al público.**     ** Es un gran actor de teatro, que dice mucho con el más mínimo movimiento o expresión: una verdadera clase magistral en el arte de los círculos de atención. Stanislavski estaría orgulloso. 
La segunda toma un tono más trágico-cómico, presentándonos a más miembros de la familia y, con cada nueva incorporación, se descubre una nueva capa de disfunción. 
     El tercer y último acto muestra el secreto familiar descubierto en un sentido bastante literal. El final de la obra ofrece un desenlace algo perturbador pero que invita a la reflexión. 
     El teatro consiste en contar historias, una tradición tan antigua como el tiempo. Los intérpretes de la pieza son maestros en ese oficio y podrías hacer cosas mucho peores que pasar una noche en los Estudios Trafalgar. Ve a conseguir una multa mientras  puedas, porque seguro que desaparecen rápido.

Harrison Fuller

By Harrison Fuller

Encargado de teatro, escritor, creador.