Reseña de The Last Laugh: ¿Cómo se crea la comedia definitiva que te haga sentir bien? Así de fácil
Published on 27 February 2025
"Cuando dije por primera vez que quería ser cómico, todos se rieron. Ahora no se están riendo." La famosa frase de Bob Monkhouse me viene a la mente mientras veo The Last Laugh, un programa donde la risa es tanto moneda como maldición. Tres de las mayores leyendas de la comedia británica —Bob Monkhouse (Simon Cartwright), Tommy Cooper (Damian Williams) y Eric Morecambe (Bob Golding)— se encuentran apretujados en un camerino en ruinas, intercambiando bromas, sudor y desesperación mientras luchan por eclipsarse mutuamente. Es una noche implacable, tumultuosa y sorprendentemente conmovedora que deja al público aullando. Pero las olas de risas nunca son suficientes para los dos cómicos (y Bob Monkhouse). Están desesperados por el siguiente aullido, el siguiente resoplido, el siguiente ladrido. Y cuando llega, lo quieren de nuevo, solo que más grande. Y luego aún más grande: flotando en un flujo interminable de diversión. Tienen que hacernos reír entre ellos (y a nosotros). Y eso les está matando.
Tras una temporada con entradas agotadas en el Fringe de Edimburgo y una etapa aclamada por la crítica en Brighton, The Last Laugh es un homenaje alegre, implacable y, en última instancia, conmovedor a tres de los mejores cómicos británicos. Es un espectáculo repleto de gags —clásicos, familiares y afilados como una navaja— entregados con una energía contagiosa que mantiene al público en carcajadas. Vuelan bolas rojas de esponja, aparece un ukelele, y la determinación empapada de sudor del trío para superarse en la gracia es tan agotadora como emocionante. Es una lucha a muerte.

La verdadera magia de la serie reside en su dinámica. Monkhouse, siempre archivero, reconoce meticulosamente cada chiste como una enciclopedia de comedia ambulante, mientras Morecambe y Cooper discuten por la entrega más que por la autoría. "Es fácil para ti", le dice Monkhouse a Cooper. "Solo tienes que quedarte ahí parado." Y es verdad—una mirada divertida y ligeramente cómplice de Cooper, y el público aúlla. Pero la respuesta de Cooper es un momento de inquietante honestidad: "Tengo que ser gracioso. Firmé un contrato con el público. No importa si estoy enfermo, deprimido o borracho. Les dije que si van a ese local a esa hora en esa fecha, se reirían". Es un momento que corta el caos, revelando la presión que conlleva ser una leyenda de la comedia.
Sin embargo, el debate —quién es más gracioso, quién crea el chiste con un cincel o quien le da vida en el escenario— se resuelve en tiempo real. El público —riéndose a carcajadas— demuestra que, al final, la interpretación es la que gana. Son chistes que ya hemos oído antes, pero esta noche se sienten completamente nuevos. Y a juzgar por la ovación de pie casi interminable, The Last Laugh es un espectáculo que les deja con ganas de más.
¿Cómo creas la comedia definitiva que te haga sentir bien y que atraiga a generaciones? Así, justo así.
The Last Laugh se representa en el Noel Coward Theatre hasta el 22 de marzo de 2025.

